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Ugo el camaleón de Familasia

Óleo sobre lienzo

100 x 81 cm

2007

Colección privada

Ugo tiene dos años, el benjamín de Familasia. Es algo escurridizo, más bien, salió camaleónico y mimético, el niño. Vamos, algo difícil de encontrar. La primera vez que demostró esta cualidad tenía tan sólo tres meses. Se mimetizó con la cunita de madera y lana y sus padres estuvieron como locos buscándolo durante más de dos horas por toda la villa. Cuando Tío Raimundo se enteró de tal suceso, como regalo, le confeccionó unas gafas para definir el símbolo de su peculiar poder camaleónico. Gracias a estas gafas, a veces pueden encontrarle mejor, pues siempre reflejan algún que otro rayo de luz que delata la situación del huidizo Ugito. De limpiarlas y abrillantarlas todas las noches se encarga su padre Lucca el centauro. Antes de mimetizarse con el medio, a Ugo se le advierte en sus pupilas un reflejo del entorno algo exagerado, sus ojos son como dos gotas de “Mercurio”, y suele pronunciar una palabra todavia hoy por descifrar…”penone”.

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