Galería Rafael Pérez Hernando "Estilitas. [La extraña comunidad de la columna]". 7 junio – 24 julio 2017

 

Comisario: Fernando Castro Flórez. Artistas: Javier Calleja, Regina José Galindo, Carlos León, Bernardí Roig, Avelino Sala, Domingo Sánchez Blanco, José Luis Serzo, Baltazar Torres y Filippos Tsitsopoulos.

 

Ese santo para el que la tierra nunca es suficiente se transforma en estilita, trepa a lo alto de una columna y se ofrece, en una experiencia ascética, a una dimensión ascendente sobrepasa cualquier entendimiento, su desafuero funciona como un espejo del comportamiento artístico. Recordemos la desmesura de San Simeón Estilita el Viejo que, después, de abandonar un monasterio cerca de Antioquia residió en una pequeña plataforma en lo alto de un pilar de piedra, para más adelante abandonar esa estructura e ir viviendo en pilares cada vez más alto, el último de los cuales, del que no se bajó en los treinta años finales de su vida, se cuenta que medía más de dieciocho metros. En la prodigiosa película de Buñuel Simón del desierto, el anacoreta está en lo alto de la columna, agitándose como si fuera la llama de una vela y sus defecaciones chorreando la cera que se derrite, soportando la inclemencia del desierto, predicando casi sin esperanza. El desierto es el lugar de la tentación, allí fue llevado Jesús por el diablo que, después de cuarenta días de ayuno, cuando por fin tuvo hambre, le pidió como prueba de su poder que convirtiera las piedras en pan. Algunos artistas conocen esa maldición nihilista, aquella que escuchan los que tienen un desierto dentro de sí, aquellos que no se guían por los espejismos, sino que arriesgan todo y se localizan en la rareza, como en esa columna que podría convertir al estilita en algo semejante aun anarquista o, por emplear otros términos, un anti-social. Lo que impulso este delirio es la voluntad de conseguir la perfección, por eso el estilita en medio de sus padecimientos está tranquilo, haciendo de su soledad un lujo. Paul Virilio evocaba, comentando una acción deportiva-freak (una travesía en canoa por los océanos desafiando a la muerte), a los ancianos estilitas "que apostando por la salvación de sus almas, se instalaban entre la Tierra y el cielo, en la cumbre de cualquier columna o pórtico de un templo en ruinas, desde donde contemplaban la agonía de un mundo antiguo en descomposición”.

 

La exposición Estilitas (comisariada por Fernando Castro Flórez) reúne a una serie de artistas que han meditado sobre esa "condición solitaria", esto es, que afrontaron el "desierto" del nihilismo para continuar a pesar de todo. Una intervención de Domingo Sánchez Blanco en el proyecto de arte público de Alcobendas hace diez años sirve como "pretexto" para esta muestra colectiva que, en buena medida, agrupa a artistas que han establecido especiales relaciones de diálogo. Bernardí Roig ha realizado acciones en el desierto, citando explícitamente la película de Buñuel Simón del desierto que era también el elemento re-creado en las columnas de Domingo Sánchez Blanco. Regina José Galindo, en su acción Tierra (2013), permanece desnuda mientras una pala excavadora la deja, literalmente, aislada. Del artista José Luis Serzo se han seleccionado una serie de cuadros 2 y dibujos de su serie Post-Show como elementos de crítica a la soberbia (esencialmente banal) de la cultura del espectáculo. Se presenta un "manifestante" de Avelino Sala encaramado a una serie de libros pintados de negro como un emblema del tiempo de la indignación. Los "enmascaramientos" de Filippos Tsitsopoulos pueden tener que ver con la metamorfosis de un sujeto que trata de afrontar los traumas o incluso elaborar el luto. Una singular video-instalación de Carlos León en la que se apropia de un pasaje "bufo" del final de la película La muerte en Venecia de Visconti, junto a un ensamblaje-escultórico transmiten una experiencia estética de resistencia que no deriva en lo panfletario. El artista portugués Baltazar Torres ha realizado una escultura específicamente para la muestra en la que "materializa" al "estilita" como un sujeto (autorretratado) reducido a la condición de esqueleto. En la entrada de la exposición unos dibujos de Javier Calleja nos proponen, con singular sentido del humor, una "última meditación" que conduce al suicidio o, acaso, a la actividad "voraz" del galerista. Estilitas es una exposición pensada específicamente para la galería Rafael Pérez Hernando en la que por medio de obras de reconocidos artistas (pinturas, fotografías, dibujos, instalaciones y vídeos) se plantea una reflexión sobre condición del sujeto contemporáneo. La conciencia de que el "tiempo está desquiciado" nos lleva a retomar la figura del individuo que se encarama a lo alto de una columna y desde ahí lanza sus discursos apocalípticos. Sabemos, de sobra, que solamente sucede lo peor y, tal vez, la tarea del arte sea dar cuenta de lo que (nos) pasa. Esta colectiva de artistas que han realizado la "travesía del desierto" no quiere transmitir otra cosa que una loca jovialidad o, por lo menos, desbordar el nihilismo con un comportamiento intempestivo.

 

Fernando Castro Flórez

 

La espectacular aventura de la

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GALERIA SIBONEY 

 

DEL 8 DE JUNIO AL 8 DE JULIO DE 2017 

 

SANTANDER

 

La Galería Siboney presenta “Escenas dentro y fuera del Teatrorum”, una exposición que plantea una lectura transversal de la amplia producción de José LuisSerzo (Albacete, 1977), uno de los artistas españoles más destacados y reconocidos de su generación, y vinculado a la galería desde sus inicios.De alguna manera esta exposición conmemora su primera muestra en Santander, (“Familasia, la isla de los virtuosos”) que tuvo lugar hace exactamente diezaños, y que supuso posiblemente la exposición más recordada del espacio de la galería en la calle Castelar, de las casi trescientas exposiciones allí presentadas.
Aunque para ser justos, la última muestra del artista, ha sido en el Palacete del Embarcadero el pasado año, cuando se presentó la exposición incluida en elprograma comisariado por Óscar Alonso Molina y llevado a cabo por el Museo ABC y la Fundación Banco Santander, que tenía por título «Ensayos para una gran obra», donde nos mostraba por primera vez de manera monográfica una faceta fundamental de su trabajo: el dibujo.
En esta nueva muestra, que se inaugurará el próximo jueves 8 de junio, hace honor a su fama un creador multidisciplinar que entiende el conjunto de su obracomo un gran relato, como en las principales series que han jalonado su trayectoria: «Post-Show» (2001-2003), «Familasia» (2007), «Los Sueños de I Ming» (2008), «Thewelcome» (2005-2009), «La historia más bellas jamás contada» (2010), «Los señores del bosque» (2011-2014), «Ensayos para una gran obra»(2015) o «El sueño del rey de la república» (2014-2016), entre otras. Todas estas series han generado una densa trama argumental, vivificante y esperanzadora; en este sentido, detrás del motivo recurrente de lo teatral, que el manchego utiliza de forma natural en toda su producción, se revelan cuestiones más profundas donde la imaginación procede siempre como herramienta revolucionaria y transformadora de la realidad.
Este es el texto para esta nueva exposición, que ha escrito por Carmen Quijano:

 

En busca del pez dorado “Las ideas son como peces. Si quieres pescar pececitos, puedes permanecer en aguas poco profundas. Pero si quieres pescar un gran pez dorado, tienes que adentrarte en aguas más profundas. En las profundidades, los peces son más poderosos y puros. Son enormes y abstractos. Y muy bellos. […] Todo, cualquier cosa, surge del nivel más profundo. La física moderna denomina a ese nivel campo unificado. Cuanto más se expande la conciencia, más se profundiza hacia dicha fuente y mayor es el pez que pueda pescarse.” Atrapa al pez dorado, David Lynch Bajo el título Teatrorum se presentaba hace más de un año en el Domus Artium de Salamanca un exhaustivo trabajo de inmersión y reflexión sobre la prolífica trayectoria del artista José Luis Serzo. Esta exposición mostraba una narración caleidoscópica a través de sus series más representativas, que nos permitía indagar en las profundidades de un trabajo altamente metafórico, simbólico y repleto de referencias personales. Esta muestra gestada desde un comisariado coral, como no podía ser de otra manera tratándose de una tarea de características tan titánicas, supuso un punto de inflexión y crecimiento, una nueva catarsis en su devenir artístico y personal, una reafirmación de que la vida y el arte son parte de un mismo entramado. Teatrorum no solamente se refiere a una estructura física a modo de templete o baldaquino, sino que engloba también una experiencia individual que transciende lo puramente físico convirtiéndose en la fusión del plano terrenal con el espiritual. Los dos significados se entrelazaron y se hicieron realidad en la citada muestra en el Domus Artium con la construcción de un espectacular teatrorum, una gran estructura circular que se cerraba sobre sí misma, sujetada por andamios, con unos telones abiertos que invitaban al espectador, de una manera activa, a meterse dentro de ese arquitectura para alzar la mirada y contemplar un espectacular rompimiento de gloria. Serzo construyó un espacio donde llegar a la catarsis, un lugar en el que cambiar el sentido argumental de lo que estaba sucediendo para pasar a un nuevo estado donde lo ilusorio cobraba una especial relevancia y se atenuaba la frontera entre la realidad y la fantasía. Es inevitable, al contemplar esta gran instalación, no pensar en las grandes construcciones efímeras realizadas durante el periodo barroco. Se soñaban grandes estructuras provisionales para glorificar acontecimientos públicos importantes tales como actos oficiales, eventos políticos y religiosos… En ellas se daba rienda suelta a la imaginación y se permitían ciertas licencias que podían suceder gracias a que las construcciones eran perecederas y transitorias, por lo que solo nos han llegado de ellas algunos dibujos y narraciones. Pero más allá de la muestra en el Domus Atrium, Teatrorum es un concepto transversal en el trabajo de Serzo, que ha estado presente en muchas de sus obras y series como la búsqueda de lo esencial y profundo, un momento de cambio. Las piezas que configuran Escenas y sucesos dentro y fuera de un Teatrorum en la Galería Siboney, se presentan como una serie de estudios, bocetos y pequeñas obras que dejan ver lo que está dentro y fuera de la narración. Nos desvela, porque no tiene nada que esconder, el entramado de su universo, las bambalinas de la creación, quedando al descubierto el proceso mismo. En este sentido, es muy interesante poder ver los distintos bocetos realizados para la elaboración de la pieza Teatrorum, las maquetas para un teatrorum portátil o uno que surge de las profundidades del mar. Múltiples visiones y estudios que refuerzan la idea del teatrorum como un acto o acontecimiento. Todas las piezas configuran un gabinete que profundiza en el universo más íntimo de Serzo, en el que lo imaginario y lo real se mezclan para generar narraciones que no dejan de hablar de su mundo interior y exterior. Este mundo se ha conformado partiendo de su pasado, su infancia, su familia y todas las vivencias posteriores. Su trabajo está repleto se símbolos que se van uniendo entre sí para generar composiciones alegóricas que tienen una continuidad en el tiempo a modo de relatos infinitos. Al contemplar con cierta calma y consciencia la obra de José Luis Serzo, al igual que al ver las películas de David Lynch, me viene al recuerdo el momento en el que estoy tumbada en la cama y de repente me sobreviene el sueño. Cada día caigo en una experiencia que me lleva a otros universos en los que sin saber muy bien por qué, se combinan personajes de mi vida diaria en escenas que me extrañan y que me hacen plantearme si estoy soñando o despierta. Momentos de vigilia en los que puedo volar, o lo intento, y otros en los que puedo dar rienda suelta a mis fantasías más perversas. Me parece sinceramente un acto de valentía mostrar todo aquello que pertenece a lo más privado, desnudarte frente a los demás, dejar ver lo más profundo que hay en ti. Si observamos desde la superficie la obra de Serzo, es esperanzadora, vitalista, extraña y virtuosa. Pero si nuestra intención como espectador es llegar a “pescar el pez dorado” tenemos que practicar una mirada consciente, colocarnos en el otro lado, posicionándonos desde una actitud libre de prejuicios, dejar que los personajes nos hablen de su historia, sumergirnos, en definitiva, en la aguas más profundas de su universo.

 

 

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